Introducción a la “Pildora Roja”

Hace varias semanas que no me acerco a este blog, he estado lidiando con muchas cosas nuevas que están pasando en mi vida que han requerido mi máxima atención. Recordando a mis queridos lectores me di el trabajo de hacer un buen post para compensar estas semanas de ausencia.

Hoy voy a hablar de un tema que es tan controversial, que si no fuese porque mantengo anonimato en este blog, podría ponerme en serios problemas. Voy a hablar de la infame “píldora roja”. Una comunidad de hombres que se organizaron en internet para tratar de entender las cada vez más caóticas relaciones entre hombres y mujeres

Haré ahora mi mejor esfuerzo por resumir las ideas y conclusiones a las que llegaron. Quedan advertidos eso si, prepárense para un viaje del que no podrán regresar.

¿Que es la pildora roja?

La pildora roja es una referencia popular a la película matrix.

En esta, el protagonista le dan la posibilidad de tomar una píldora roja o azul. La píldora roja haría ver al protagonista la realidad detrás de la ilusión, y la azul lo iba a mantener en esta ilusión indefinidamente.

Se acuño el término de “tomar la píldora roja” para referirse a ver la realidad acerca las interacciones sociales, que resultan ser todo lo contrario a lo que nos ha enseñado el feminismo, la publicidad y la mayoría de las películas románticas.

Primero que todo, deberíamos preguntarnos: ¿Qué valor tiene la ciencia? Porque resulta que las afirmaciones que hace la “píldora roja”, son afirmaciones que corresponden al “mainstream” del concenso cientifico. Podemos estar tan seguros de estas como podríamos estar de cualquier otra cosa en ciencias sociales. Sin embargo, esto no quiere decir que estas afirmaciones sean conocidas popularmente.

(Para leer estas cosas de gente con muchísima más erudición que yo, recomiendo leer “The Evolution of Desire” de David Buss y “Sperm Wars” de Robin Baker.)

Está lleno de ejemplos de como lo que popularmente se cree acerca de ciertos fenómenos es completamente distinto al consenso científico acerca de estos. Un claro ejemplo es la famosa “Inteligencia Emocional”.

La inteligencia emocional es un término que acuñó un periodista, no un psicólogo, y no lo hizo basado en evidencia científica rigurosa. Mientras que en colegios, empresas y en agencias de gobierno se gastaban miles de dólares en cursos de “inteligencia emocional”, no hay ni una gota de evidencia que esta pueda predecir efectivamente el desempeño laboral, ingresos económicos o si quiera que algo como “inteligencia emocional” exista.

Con la píldora roja pasa lo mismo. La píldora roja es el intento de evaluar la realidad de la forma más efectiva posible, sin importar cuan incómoda puedan ser las conclusiones a las que llegamos.  Porque al final del día la realidad es como es, no como nos gustaría que fuera.

La buena noticia es que aunque la verdad puede ser cruel, entenderla mejor nos da más poder. El poder no es más que nuestra habilidad de afectar la realidad, y mientras mejor la entendamos, mejor podemos influenciarla.

Sin más preámbulos, empecemos.

¿Por qué nos apareamos?

Empecemos por la básico. Como seres humanos tenemos la necesidad de juntarnos y colaborar para superar nuestras limitaciones físicas. Cien hombres hacen más que veinte, y veinte más que uno. Cuando los seres humanos cooperan, podemos vivir en paz y crear cosas maravillosas, como el arte, la ciencia, la música y la tecnología.

En la especie humana existen hombres y mujeres, y como en todas las especies, sus roles han estado diferenciados. El hombre necesita a la mujer porque solo ella puede gestar un hijo, y la mujer necesita a un hombre porque solo él puede inseminarla. Para que la especie sobreviva, hombres y mujeres deben aparearse.

Todo bien con esto, pero la pregunta que nos surge ahora es ¿Cómo escogen con quien aparearse respectivamente los géneros? Es decir, ¿bajo qué mecanismos una mujer escoge a cierto hombre y no a otro para que la embarace?

¿De dónde viene la atracción?

Las mujeres que escogían a cierto tipo de hombres sobrevivían mientras que el resto no lograba pasar sus genes. Esto, mediante la selección natural, heredó en las mujeres mecanismos psicológicos para elegir a sus parejas sexuales. Ciertas cualidades que tiene un hombre son más atractivas porque suponen mayores posibilidades de supervivencia para la mujer que se aparea con él.

He escrito en el pasado acerca de cuáles son estas características, pero en resumen es lo siguiente: personalidad, estatus, atletismo, imagen y dinero.

Los hombres que poseen más de estas cualidades tienen mejor éxito reproductivo. Cómo es una tarea increíblemente difícil saber exactamente que hombres tienen estas cualidades, tanto en potencial como en la realidad, las mujeres han heredado mecanismos subconscientes para detectarlo.

En pocas palabras, las mujeres está cableadas para sentir atracción de forma subconsciente por este tipo de cualidades.

Los hombres forman una jerarquía. Esta jerarquía es conocida generalmente como escala “socio-sexual”. Los hombres con mejores cualidades ascienden y tienen mayor acceso a recursos, y por lo tanto, a más mujeres atractivas. Los hombres en una alta posición dentro de la escala son llamado por la píldora roja como “alfas” y los que están en posiciones bajas como “betas”.

Acá entra uno de los conceptos centrales en la píldora roja: la “hipergamia“. Las mujeres se sienten atraídas a hombres de alto estatus, pero esto es incompleto. Ellas quieren al hombre de más alto estatus posible, y constantemente. Si es que el estatus de un hombre cambia, la atracción que siente por el también cambia. Si es que se presenta hombres con mayor estatus que se interesan en ella, va a sentir atracción por ella.

Esta es la primera gran divergencia en estrategias sexuales. Los hombres somos polígamos y las mujeres hipergamas. Los hombres queremos propagar nuestra “semilla” lo más que podamos con la mayor variedad posible. Las mujeres en cambio, quieren asegurar el control de un hombre con el estatus más alto posible. Estoy usando estatus como sinónimo de el acrónimo PEAID que mencioné antes (poder, estatus, atletismo, imagen, dinero).

El alfa y el “chico bueno”

La infidelidad en mujeres ocurre para maximizar los resultados reproductivos de una mujer. Si un hombre de alto estatus se interesa en una mujer lo suficiente como para tener sexo con ella pero no lo suficiente como para querer “estar” con ella y proveerle, entonces ocurre lo que en ingles se denomina “cuckolding”.

La mujer va a sentir atracción por el hombre alfa, y la infidelidad o “cuckolding” es un intento de obtener sus genes (embarazándose de él) pero manteniendo los recursos de su pareja actual.

A veces ni siquiera tiene que estar con un hombre en una relación para que provean por ella. Muchos hombres están dispuestos a proveer sin obtener sexo con ellas con la esperanza de que pase en el futuro. Esto es la conocida “friendzone”.

La friendzone es el estado en donde el hombre beta mantiene una relación platónica de acuerdo con los términos que ponga la mujer con la esperanza de que en algún momento pueda tener sexo con ella.

Acá entra la dinámica del “chico bueno” vs el hombre atractivo. Muchos hombres creen que solo por “ser buenos” van a tener sexo con mujeres. Esto no es así. Básicamente, con ser buenos se refieren a adherir a la estrategia sexual de las mujeres y proveer por ellas (emocionalmente y/o materialmente) con la esperanza de que en algún momento van a tener sexo.

Si una mujer te ha dado consejos de amor alguna vez es probable que te haya aconsejado mantenerte como el buen chico hasta que ella “se dé cuenta” que eres el hombre indicado para ella. Sin mala intención por su parte, es un consejo terrible y solamente va a seguir disminuyendo tu valor en los ojos de ella.

Hipergamia e instituciones sociales

Instituciones sociales han surgido para limitar la hipergamia en mujeres. Antes del surgimiento del matrimonio, alrededor de un 20-30 por ciento de los hombres se quedaba con el 80 por ciento o más, de las mujeres. Esto generaba diversos problemas. Mientras pocos hombres tenían acceso a muchas mujeres, la mayoría no tenía a casi ninguna. Esto generaba diversos problemas sociales, como más violencia entre hombres, resentimiento y una minimización de la productividad de los hombres. Además que las mujeres pasadas cierta edad eran abandonadas por este afortunado 20 por ciento.

En beneficio de hombres y mujeres, el matrimonio aseguraba hasta cierto punto que cada hombre tuviera una mujer, y disminuía la posibilidad de la infidelidad.

Con el surgimiento del feminismo radical, los tribunales han hecho el matrimonio una institución cada vez menos atractiva para los hombres. Las mujeres inician un 90% de los divorcios (American sociological asociation), y la mayoría de los matrimonios terminan en un divorcio. A su vez, la mayoría de los casos de custodia lo ganan las mujeres y los hombres son forzados a pagarle millonarias pensiones para mantenerles a pesar de que no estén casados.

La situación de ahora es el paraíso de la hipergamia , ya que se le extraen forzosamente recursos a hombres beta (mediante pensiones post-divorcio) y se le transfieren  mujeres para que pueden acostarse con cuantos alfas quieran. Esto sería la maximización de su estrategia sexual apoyada por toda la fuerza de la ley, lo que muchos miembras de la “píldora roja” llaman el “Imperativo femenino” o “Ginocentrismo”. En otras palabras, es “cuckolding” institucionalizado.

Considerando lo desastrozo que puede ser un divorcio para un hombre y como estos son una de las principales causas de suicidio masculino, no es dificil ver como nos enfrentamos a una epidemia de suicidios masculinos (de la cual nadie habla).

La negación de la belleza y la decadencia de la masculinidad

La idea que la belleza de la mujer es un constructo social es ampliamente aceptada popularmente aunque la investigación científica apunte a todo lo contrario. El surgimiento de redes sociales como Instagram y facebook, han hecho que cada vez más mujeres se sientan más y más elogiadas por hordas de hombres betas. Imagínate lo placentero que es un piropo por un momento, ahora imagínate cientos de ellos todos los días gracias a las redes sociales. ¿Qué repercusiones crees que puede tener eso en tu cerebro y tu personalidad?

Por otro lado, la masculinidad como imperativo moral hacia los hombres se ha perdido totalmente. La masculinidad, es el conjunto de valores que básicamente hacer crecer los atributos que hacen a un hombre atractivo.

El imperativo de la masculinidad ha sido la guía de los hombres por miles de años. Sin embargo, hoy en día los hombres no solo se han hecho más débiles sino que rehúsan la idea  que volverse fuertes puede ser algo bueno. Solo el hecho de proponer que la masculinidad  es buena se considera algo “tóxico” o “misógino” lo que hace la situación más problemática aun.

Estos dos factores han hecho que las mujeres se auto-perciban más bellas de lo que son y que su exigencia con los hombres aumenten drásticamente.

Los rasgos atractivos de los hombres no son cultivados como antes y por otro lado las mujeres exigen a hombres cada vez más atractivos.

Cuando las mujeres se hacen cada vez más exigentes, se perciben más atractivas de lo que son y el atractivo del hombre baja en picada, solo puede haber un resultado: una brecha entre sexos cada vez más grande.

A pesar de todos los “avances” del feminismo, la felicidad promedio de la mujer ha decaído considerablemente (“The Paradox of declining female happiness” – Stevenson, Betsey).

Una hipótesis para explicar esta paradoja es que tal como los hombres están cableados para competir, las mujeres están cableadas para querer intimidad. La situación actual ha hecho cada vez más dificil para las mujeres formar familias funcionales con hombres fuertes, lo que ha destruido sus posibilidades de intimidad.

Para muchos hombres con sus cerebros lavados les puede parecer imposible que los hombres son los que tienen el mal trato. Eso hasta que viven una falsa acusación de abuso o pasan por un divorcio. Cada vez los hombres son más reacios a cortejar mujeres debido a que esto los pone en serio peligro de ser acusados de abuso.

Surge el “juego” y la píldora roja

Como respuesta a esta crisis, surgió la también infame “Comunidad se Seducción”. Puedes leer mi opinión de ella en este artículo.

La comunidad de seducción es una solución parche para el problema más profundo que es la crisis masculina. Aprender técnicas para parecer tener estatus alto no es solución para tener bajo estatus. Nuestros abuelos no necesitaban “rutinas” para poder conseguir una pareja, porque sabían lo que a nosotros se nos ha olvidado.

La píldora roja es el procesos de asimilar estas afirmaciones y usarlas para tomar mejores decisiones con respecto al sexo opuesto. Hay una facción no menor de hombres conocidos como MGTOW que creen que lo mejor que podríamos hacer en nuestros tiempo es simplemente abandonar toda relación con mujeres.

Independiente de lo que uno haga: ignorar esto, ser MGTOW o tratar de cultivar tu masculinidad; la realidad va a seguir siendo la misma.

Qué hacer con esta afirmación es decisión de cada uno. Tengo respeto a todas las posturas, menos ignorar el tema porque puede herir tus sentimientos. Sea la decisión que se tome, tiene que ser consciente y reflexiva.

Los pasos a seguir para los neonatos en la pídora roja son generalmente los siguientes:

  1. Ir al gimnasio o hacer algún tipo de entrenamiento. En internet esta lleno de información de como puedes hacer esto. Si eres muy flaco lee esto. 
  2. Mejorar nuestra carrera, aumentando nuestros ingresos y posición social. El emprendimiento se ha hecho muy popular entre los circulos de la pildora roja.
  3. Aprender a tener mayor carisma y entender mejor las dinámicas sociales
  4. Rodearse de hombres que busquen mejorar sus vidas, haciendo cosas como seguir este blog.
  5. Cuidarse de falsas acusaciones de violación y no casarse sin separación de bienes (o simplemente no casarse).

En resumen, aprovechar la realidad en tu favor.

Cada uno tendrá que decidir que hacer con esta información, pero independientemente de lo que uno haga, ignorar el asunto podría se run grave error.

 

 

 

 

 

 

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